viernes, 23 de octubre de 2009

Alcohol

Me doy cuenta de que lo que me sienta mal no son las mujeres sino beber.

Hace poco pensaba que eran ellas la razón por la que tomaría una decisión estúpida cuando lo que debía hacer era tomar una decisión crucial, o me dejaría arrastrar por alguna a la heroína o, peor aún, a la crítica musical o la decoración de interiores. Hace poco de hecho he estado a punto de perder a todos los amigos que quiero por una.

Obviamente cuando digo por ellas estoy diciendo por mi en referencia a ellas. Soy yo el que decide, soy yo el que actúa y para placer de Anna , que le encanta oirme decir esto, soy yo el que inevitablemente acaba cagándola siempre.
Yo el único responsable de todos mis males.

Pero, como iba diciendo, no son ellas o, hablando con propiedad (o escribiendo con ella si esto es posible), no es por ellas por lo que la jodo siempre. Es por beber.
Eso es lo que me mata.

Porque beber me lleva irremediablemente a querer follar, que al final es lo mismo, que es lo mismo al final, una pescadilla que se muerde la cola, un conundrum en el que me meto y acaba siempre conmigo en la cama acostado con alguien para despertarme a solas con mi dolor de cabeza.
Cefalea, diría DoriaK.

Ayer, es decir entre antes de ayer y ayer sobre las 6 de la mañana, rompí un celibato autoimpuesto que había fijado el 8 de noviembre. Lo decidí el 8 de octubre, un mes para mi solo.
No era importante o no creo que lo fuera pero quería probar y obviamente lo mandé a la mierda sin que pasaran ni 15 días.
Iba borracho.

Me desperté y la chica ya no estaba. Que yo recuerde no tenía la regla, sé su nombre y eso es bueno pero su olor se me olvidó nada más ducharme y es una pena porque olía muy bien.
Tenía o tiene 23 años.
También recuerdo haber hecho que se corriese estrangulándola.

Eso me hizo reflexionar y caí en que mi habitación es como Ciudad Juarez.
Entran chicas, desconocidas que desaparecn repentinamente dejando tras de sí bragas sin dueña y manchas de sangre.
Órale, mano.

Ayer pinché en Mall's y juro por Dios que temo que me prohiban la entrada.
Iba borracho.

El miércoles pasado pinché en el Zombie.
Al día siguiente me desperté a las 5 de la tarde (había quedado con DoriaK a la 1), los vecinos me dejaron una nota declarándome la ruptura de nuestras relaciones, pacíficas hasta ese momento y Jay me preguntó de quién era la raya de cocaína que se habían dejado en la mesa del salón... Me había venido a casa con 14 personas de las cuales no conocía a más de 2 después de salir del local a toda ostia porque me habían pillado intentando robar una botella de Hendrick's. Eran las seis y media de la mañana...
No hará falta que especifique pero:
Iba borracho.
Muy borracho.

Para dejar las cosas claras y un poco en mi favor la raya no era mía, no me drogo.
Y era Ketamina pero eso no arregla nada.

Otra teoría es que lo que me sienta realmente mal es pinchar y que no sé controlarme: el ruido, la música, el subidón de EGO, las masas bailando...
Y entonces tendría que dejar de pinchar y eso me podría llevar a una broma fácil, amén de pésima, y repetir lo del conundrum que es una palabra que me encanta y la podría repetir mil veces pero volvería al principio, a empezar de nuevo, volver al útero, renacer....

...?

A lo mejor esa es la clave, amigo... renacer es la clave...
Renacer es la clave?
Es renacer la clave?
La clave es renacer?
Renacer clave la es...?

...

"El hombre no tiene una única vida. Tiene muchas vidas, unidas unas a otras, y esa es la causa de su miseria."
-Chateaubriand

martes, 13 de octubre de 2009

Triángulo Vicioso (Conundrum)

...y mi mejor amigo me odia porque mi mejor amigo ama a mi ex novia y mi ex novia me ama a mí pero también ama a mi mejor amigo y mi mejor amigo me odia porque mi mejor amigo ama a mi ex novia...

martes, 21 de julio de 2009

Querido Bolaño

No caes bien, Roberto.

No caes bien.

Yo sé que estoy diciendo una perogrullada pero cuando hoy he ido a dos (supuestas) librerías a preguntar por dos de tus libros y los dueños, directamente y sin conocerte de nada, han fruncido el ceño y me han puesto una cara de oler leche rancia me he dado cuenta de lo que debiste provocar en vida. Por un momento me he sentido como tú yendo a una de esas librerías en las que robabas y el dueño, sin reconocerte, siente que le hiciste un mal, aunque fuera en otra era.

A mi tampoco me caes del todo bien. Te leo y me río, otras veces me inspiras pero otras en cambio me cargo de palabras y sentimientos pesados: lucha, barrizal, valor, Esparta… Como si no hubieras tenido bastante con toda tu nicotina y una enfermedad terminal. Leyéndote da la impresión de que necesitas fumarte los cigarros por pares para hacer más evidente tu suicidio y acelerar tu autodestrucción, tan evidente es tu cinismo.

Pero eso ya pasó.


Ahora estás lejos (o más cerca) y te tengo que hablar porque estoy cerca del abismo, uno de esos abismos que te gusta tanto nombrar, tengo el miedo en el cuerpo y el tembleque en los dedos, en la punta de la nariz, en la tos.

¿Me estoy enamorando, Roberto?


Dicho así no es nada, pero para mi es jodido, negro. Muy jodido.

En primer lugar porque sería romper otra de las promesas que me hago y me hago muchas y rompo más, en segundo lugar porque para enamorarme de alguien tengo que hacerle hueco donde hasta hace unos días había una silla vacía y todavía caliente esperando a su dueña. En tercero porque no me quiero quemar, Roberto.

No tengo el coño para ruidos.


Pero este fin de semana, que no ha sido más largo ni mas corto que los demás, si ha sido más salvaje y más sangriento que el resto. Me he tirado a una piscina de olas sin saber nadar pero seguro de que volaría.

Me he precipitado al cielo y he caído levitando y, peor aún, se ha abierto una rendija en una puerta que da a un zulo, donde hay un trampilla que si la abres da a una escalera, de mano, de las que si das un traspié te partes la espalda, que da a una cueva con una linterna sin pilas en la que, si hubiera luz, se vería un agujerito en un falso muro donde está Rencito el blando, el que mira de soslayo, como quien mira un caramelo que quiere robar y llevarse a la boca. Rencito el que esconde la mirada y busca la otra cuando sabe que no se la van a devolver.

Rencito el que escribe y se arrepiente.

Rencito el que abraza y se lanza al vacío con ella, a peso muerto. El que dice te quiero. El que muerde la piel pero no deja marcas, solo absorbe el sabor para tenerlo en la boca.

Rencito el que nunca debió volver.


Pero aquí lo tengo, abrazado a una almohada mientras escribo, cantándome canciones, rebuscando entre sus libros alguno que le ayude a sentirse mejor, buscando una frase que escribir en el móvil y mandarla a ver si esta vez le contestan.

Agarrándose a la nada.


Yo estaba seguro de que no le había dejado subirse al coche. Le vi quedarse en la acera mirando como ella se alejaba, con los brazos todavía agarrándola y su boca acercándose al cuello mientras ella se subía al suyo y quemaba ruedas rumbo a Madrid.

Se debió meter en el maletero cuando nos subimos nosotros al coche. Si hubiera prestado atención le hubiera escuchado gimotear al muy idiota, más preocupado por las cosquillas de su estómago que por el sol de justicia que nos mataba de camino a casa.


Ahora tengo que aguantar a este tío pegado a mi espalda como un mono de caballo hasta que decida irse o encuentre el amor y entonces si que me habré metido en un lío. Pero me haré a su estancia entre libros y películas, sacando la cabeza por la ventana, tomando aire cuando me ahogue y apretándole el cuello con las manos cuando su discurso se alargue más de la cuenta.

Si se te ocurre alguna otra idea será bien recibida y hablaré bien de ti a los libreros de mi barrio y no volveré a decir (en alto) que me caes mal.

Como si te fuera a importar.

Gracias por tu tiempo. El estilo te lo robo pero no te lo agradezco.

Atentamente,

R


Me voy de viaje.

Adiós! (pronunciado Arious!)

martes, 7 de julio de 2009

Peor Que Nunca

Quedé con Anna a las 8 menos cuarto de la tarde para ir al cine.

Llegué de Ajalvir (que es como decir del extranjero) a San Bernardo a las siete y media y aparqué una furgoneta de 4 metros a menos diez.
En ese momento el mundo era maravilloso.
Me equivocaba...

Nunca en la vida me había despedido de ti así.
Nunca me imaginé que lo haría.
Ojala no hubiera pasado nunca.

Por momentos creí que era tensión sexual y ojala hubiera sido eso pero...

Ha sido frustración, fracaso, desaliento y náusea.

Ha sido confusión y rabia, miedo y asco. Autodescomposición.

Ha sido daño.

Ha sido egoísmo y furia, desconfianza ciega. Olor a caca. Nada de futi.

Ha sido un choque mortal, un accidente. Traumatismo craneoencefálico. Coma.

Ha sido verte caer por las escaleras. Desmayarme, querer salvarte y no llegar, nadar y morirme ahogado.

Ha sido cielo por momentos para perder el paracaídas.

Ha sido todo lo que no recuerdo como nuestro, ha sido todo lo que no quisimos ser...

Han sido otros.

El tú y el yo de una dimensión espejo.

El tú y el yo peleándose por restos de una rata muerta, un mendrugo de pan, duro las cenizas de un cigarro ajeno, por la esquina de una calle.

Tú y yo peleándonos...

Sintonizar tu tele y romper la antena. Violar al gato.

Espero el mañana cómo si hubiera muerto alguien: con ganas de que pase hoy y sabiendo que despertarme me va a doler de nuevo.

Solo que no he visto al muerto. No ha aparecido. Me dicen que se fue pero no me lo creo y así seguiré, pensando en que un día entrará por la puerta y le abofetearé por morir de mentira, por dejarme en la calle, por robarme su vida.

Yo también odio los dramas. Ninguno de los dos es una histérica, ninguno de los dos fue buscando esto.

Ninguno de los 2 estuvo allí.

martes, 30 de junio de 2009

De Verdad!?

martes, 30 junio 2009
12:11

Hablo por teléfono con Tania Permanente.
Modelo, con todo lo que eso conlleva pero con mejor conversación que el resto de compañeras suyas que han pasado por mi cama en el último mes.

175cm.
80-59.5-90.
17 años.

Ya.

No puede ser. Por mucho que me llame para decirme que está en Madrid un par de días, por mucho que me pregunte que dónde está mi casa, por mucho que me diga que si no la veo ahora no la podré ver hasta dentro de 4 meses que estará fuera de España (y cuando, se supone, habrá cumplido los 18).
Ella no se da cuenta pero eso para mí es un buen trato. Es perfecto, de hecho.

Tania despierta mi curiosidad, me entretiene cuando habla y, sobre todo, me da ganas de follármela. Mucho. Besa bien (lo sé, no debería saber esto…), es alta y delgada con una cara de estar a punto de morir o de llevarlo unas horas. Frágil y pálida, tiene unos ojos enormes que van buscando víctimas de juegos perversos. Es como una de esas niñas que aparecen traslucidas en las películas de miedo. No parece que vayas a poder tocarla.

Tania y yo nos conocimos hace una semana que había venido a Madrid para un desfile. De ahí nos fuimos con sus amigas a un bar, de la barra del bar a la pista y de la pista a los besos. Fotos, manos, labios y lenguas. Ron, vodka, tabaco, ginebra. Más besos y cuando me distraigo Tania me acerca a ella. Empezamos a hablar.
Le pregunté la edad.
No me contestó.

"Diecinueve?", pregunto.

Mueve la cabeza hacia arriba, hacia abajo, hacia los lados, haciendo círculos con un gesto que no existe y no significa nada.
Trago saliva.

"¿Diecisiete?"

Afirma con la cabeza. Sin dudarlo.
Ouch.

Acabamos la noche hablando de Kapuscinski y Donnie Darko. Se va con una amiga a la cama y le deseo buen viaje de vuelta y dulces sueños.
Todo se pone del lado del bien y yo me voy a casa y ella a su hotel.

Antes de ayer recibí un mensaje suyo diciéndome que estaba en Madrid hasta hoy.
Pasa lo que debe con ayuda de Katja y de mis buenas intenciones. Es decir, consigo reemplazarla y entre nosotros no pasa nada.
Pero soy curioso y empiezo a investigar. Bueno, porque soy curioso y porque tampoco tengo nada mejor que hacer.
De hecho, es lo único que podría decir que poseo: tiempo libre. Así que encuentro unas fotos suyas a través de una amiga en común en Facebook. Teníamos una foto esta amiga suya, mi amigo Fer y yo en el desfile en el que la conocimos y buscando por el álbum doy con la primera prueba de un delito feo. Yo sonriendo a cámara con las gafas de Nadja puestas y la pequeña Tania Permanente besándome el cuello como si estuviera sacándole jugo.
Hablando de niñas vampiro…

Retengo la foto en mi escritorio porque nunca se sabe y la llamo:
“Tania, creo que tienes que quitar una foto.”
“¿Cómo me has encontrado en facebook?”
Vuelvo a sacar el nombre de Lisbeth Salander para jactarme de mis dotes de hacker. Las referencias literarias, aunque vengan de un best-seller siempre dan más peso a la conversación.
Hablamos un rato sobre esto y aquello y como ya sé su apellido empiezo a buscarla por
La red.

Tania Permanente.
Tania Permanente Bolaños.
“esa no soy yo”
Tania Permanente Modelo.
“Te tengo que dejar, tengo que hablar con mi agente”
“Adiós”
“Besooooo….”
Tania Permanente Thefashionspot.
Ahí la adoran. Les encanta su cara, su mirada, uno dice que le recuerda a Viktoriya Sasonkina, le auguran un buen futuro.
"Tiene mucho que mejorar todavía a sus 14 años" dicen.

Oh- oh…

Google. Tania Permanente Edad. Buscar.
Yahoo. Tania Permanente Edad. Buscar.
Tania Permanente DOB. Tania Permanente Año de Nacimiento. Buscar.
Tania Permanente Modelo Pederasta. Buscar.
Tania Permanente Ficha Técnica. Buscar.
Y por fin encuentro algo:

First Name: Tania
Last Name: Permanente
Nationality: Spanish
Hair Color: Dark blonde
Eye Color: Blue
Date of Birth: 1994
Place of Birth: Spain
Height: 5'9" ; 175.5cm
Measurements: (US) 31.5-23.5-35.5 ; (EU) 80-59.5-90
Dress Size: (US) 6 ; (EU) 36
Shoe Size: (US) 7 ; (EU) 39
Mother agency: unknown

Nacida en octubre, por más que me joda, he besado a una chica de 14 años.
La pude tener a su edad y puedo decir que en mi vida había besado a una chica tan joven.
Ni si quiera cuando yo tenía 14.
Ahora escucho a Sigur Ros, solo en la cama en la que antes dormía con Anna, solo en la casa en la que antes compartía mi vida y siento que todo se rompe. Es frágil. Desconfío de mí y de mis buenas intenciones, ya no duermo con alguien con quien se puede estar tranquilo, solo duermo conmigo.
Anna está distante porque tiene una vida de la que ocuparse mientras yo soy un animal que vive día a día buscando un sitio donde dormir, un plato de comida para alimentarme y un coño donde esconderme de mí mismo.

Todo eso sin poder decir que soy una persona de la que puedo estar orgulloso. No sé lo que soy, solo sé que no me gusto tanto como creo.

martes, 23 de junio de 2009

Matemáticas

(Sin dormir)

Anna acaba de cumplir 24 años.
Yo la conocí con 20. Creo que no perdió la virginidad hasta los 18.
Para cuando la conocí había tenido 21 amantes. Al mes de conocerla la número 22 fue una chica.
Con 23 acabó la carrera y antes de cumplir los 25 habrá acabado el master de periodismo más importante de España.
Sus matemáticas son 19 veces más favorables que las mías.

jueves, 11 de junio de 2009

Un día cualquiera

(todavía sin dormir)

Hoy te recuerdo y me entran ganas de llorar.
He venido con Iceman (Su nombre de instituto, antes del sentido del ridículo) y una chica (de la que todavía no sé el nombre) a casa. Tu casa y la mía. Iceman me ha traido, ella ha hecho el desayuno, yo he hecho un sandwich y les he dejado jugando a la Wii mientras me iba a escribir a una chica con la que probablemente me acostaré y participará en mi vida con la relevancia que yo he participado en cualquier película. Prescindible.
Hoy me acordaba de tus ojitos verdes y no me dejaba recordar más por que ¿quién quiere recuerdos? Llorar duele.

Tus manos. Tus pies en la cama. Tu sonrisa de mediodía. Llena de dientes, de amor, de risa. Tus gestos se confunden con los gestos del resto. Tu recuerdo no. Es nítido. Delgado y afilado. Suave.

Hoy no tengo con quien hablar y mi voz hablando sola se contesta con desgana. Hoy busco al gato y tampoco está. Hoy me doy cuenta de que te he perdido.
Tu olor ya no está en casa y cuando me encuentro cosas tuyas me parece estar descubriendo una excavación arqueológica.
Tus tiempos pasados están esculpidos en piedra.

Iceman se ha ido y la chica se ha dejado empujar a un taxi frustrada porque unos huevos con bacon, un sandwich y un zumo de naranja con plátano “no eran lo que buscaba. “
Se ha equivocado de cajón.